McCombs y whisler, desarrollan desde su perspectiva los tres
dominios principales que debe poseer el sistema educativo. En primer lugar, se
encuentra el dominio técnico, en el cual se especifica la
calidad que los contenidos debe presentar, las estructuras curriculares, las
estrategias a seguir…
En mi opinión el profesor no debe exponer a los alumnos
ninguno de estos conceptos, sino que los alumnos deben captarlo día. Por otro
lado, es obvio que el dominio técnico que emplee el maestro en el aula no
beneficiará a todos los alumnos por igual, incluso puede perjudicar a algunos
de ellos, ya que hoy en día se habla de que cada alumno es diferente lo que
provoca que a cada alumno se le debe de tratar de forma personalizada para que
llegue a su máximo potencial.
Tratar de forma diferente y personal a cada alumno por parte
del maestro sigue siendo hoy en día uno de los retos más difíciles de la
educación, ya que debemos tener en cuenta que en el aula se encuentran aproximadamente
una media de 25 alumnos. Esto se relaciona directamente con el segundo dominio
que estos dos autores destacan, es decir, el dominio personal.
Por último, se encuentra el dominio organizativo, que sirve de apoyo para las dos anteriores,
ya que si por parte del profesor no hay una estructura y metodología de trabajo
bien organizada es muy difícil que las clases sean productivas, ya que de la
improvisación se pueden sacar muy buenas clases, pero no se puede improvisar un
año entero porque no se seguirían unas metas concretas que según el sistema
educativo los alumnos deben alcanzar para demostrar las competencias.
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